La legendaria cara Norte del Eiger, espectaculo que pude disfrutar el pasado Diciembre.


viernes, 27 de marzo de 2009

Garmisch-Partenkirchen


Justo hace un año detallaba en este blog mis primeras experiencias en la práctica del esquí. Ahora, un año después, los deportes de invierno se han convertido en una práctica habitual. A lo largo de los últimos meses han sido varias las ocasiones en las que el esquí de fondo y el esquí alpino han ocupado mi tiempo de ocio. Y ya que el clima nos lo pone tan dificil para unas cosas, hay que adaptarse y aprovechar otras oportunidades. Y la nieve es una de ellas.











Hace dos días volvimos de Garmisch-Partenkirchen. Para la mayoría el nombre no dirá mucho, pero este pueblecito al pie de la montaña más alta de Alemania (Zugspitze 2.962 mts) fue escenario de los Juegos Olimpicos de invierno en 1936, siendo además sede oficial de los de 1940, que finalmente no llegaron a celebrarse por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. También fue sede del Campeonato del Mundo de Esquí Alpino en 1978, y lo volverá a acoger en 2011.
















Se trata por tanto de una ciudad con solera en esto de los deportes de invierno. Y allí, hemos podido disfrutar de cuatro días de esquí con una nieve óptima y un tiempo más que aceptable (aunque nevó una noche considerablemente, y casi nos sepulta el coche). La verdad es que me agrada la idea de haber podido bajar por las pistas que en dos años acogereran a los mejores esquiadores del mundo. Y comprobar como en pocos segundos bajan pistas en las que yo he necesitado varios minutos.

















Algo muy espectacular de este pueblo es ver como varias pistas bajan hasta la misma ciudad. Y ahí donde acaban puedes volver a coger el remonte. Pero quizás lo que más me ha sorprendido son los trampolines de saltos. Aquí, es bastante frecuente ver en la televisión saltos de trampolín. Pero verlos en realidad impresiona. La verdad es que son enormes, y no me hago idea de como alguien puede deslizarse por semejante pendiente. El pueblo es bastante bonito ya que a la arquitectura típica de los pueblos de alta montaña se suma que muchas de las fachadas están decoradas con pinturas al fresco, que dan una atmósfera bastante especial.














Un saludo

2 comentarios:

Rafa dijo...

La verdad es que me tiemblan las piernas de pensar en ese trampolín!!! Y no me parece un trampolín, sino la autopista de la muerte!

Anónimo dijo...

¡Qué sitio tan bonito! Luego os quejáis del tiempo ¿ Qué más queréis?
Besos,
Bego