La legendaria cara Norte del Eiger, espectaculo que pude disfrutar el pasado Diciembre.


viernes, 17 de abril de 2009

La cocina.

Aunque hace meses que nos mudamos a la casa en la que vivimos, es ahora cuando estamos afrontando el proceso de amueblar la cocina. Hasta ahora en la cocina solo había dos pequeñas placas eléctricas para cocinar, y un mini-frigorífico. Durante las últimas semanas, nos hemos dedicado a la siempre laboriosa tarea de mirar posibles muebles, posibles distribuciones, colores, etc. Después de visitar varias tiendas de cocinas estamos decididos a comprar los muebles en Ikea. Pero antes tenemos que alicatar la cocina.



En el suelo antes había una superficie de PVC, que ayer retiramos. De la misma manera, que quitamos una pequeña superficie de badosines amarillos bastante descoloridos que supongo estaban muy de moda hace 25 años cuando construyeron la casa. Una vez retirado el fregadero, conseguimos "vaciar" todo para proceder al alicadado. Tarea que después de mucho informarnos, preguntar en tiendas, y leer en Internet realizaremos nosotros mismos. Hoy mismo hemos lijado la superficie para eliminar los restos de pegamento que quedaban tanto en el suelo del PVC como en la pared de los anteriores baldosines. Y a posteriori, aplicamos un producto previo que fomentará el agarre del pegamento. Dentro de un rato comenzaremos a poner los baldosines, cuya elección ha sido un proceso no menos largo que la elección de la encimera, que compraremos en otro establecimiento diferente al de los muebles, y los baldosines. Y es que cuando visitas tantas tiendas tienes la oportunidad de selecionar lo más barato o lo que más te gusta de cada una de ellas.


En los proximos días os contaré un poco más del proceso. Veremos como queda la cosa. Espero que no salga demasiado desastroso.

viernes, 27 de marzo de 2009

Garmisch-Partenkirchen


Justo hace un año detallaba en este blog mis primeras experiencias en la práctica del esquí. Ahora, un año después, los deportes de invierno se han convertido en una práctica habitual. A lo largo de los últimos meses han sido varias las ocasiones en las que el esquí de fondo y el esquí alpino han ocupado mi tiempo de ocio. Y ya que el clima nos lo pone tan dificil para unas cosas, hay que adaptarse y aprovechar otras oportunidades. Y la nieve es una de ellas.











Hace dos días volvimos de Garmisch-Partenkirchen. Para la mayoría el nombre no dirá mucho, pero este pueblecito al pie de la montaña más alta de Alemania (Zugspitze 2.962 mts) fue escenario de los Juegos Olimpicos de invierno en 1936, siendo además sede oficial de los de 1940, que finalmente no llegaron a celebrarse por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. También fue sede del Campeonato del Mundo de Esquí Alpino en 1978, y lo volverá a acoger en 2011.
















Se trata por tanto de una ciudad con solera en esto de los deportes de invierno. Y allí, hemos podido disfrutar de cuatro días de esquí con una nieve óptima y un tiempo más que aceptable (aunque nevó una noche considerablemente, y casi nos sepulta el coche). La verdad es que me agrada la idea de haber podido bajar por las pistas que en dos años acogereran a los mejores esquiadores del mundo. Y comprobar como en pocos segundos bajan pistas en las que yo he necesitado varios minutos.

















Algo muy espectacular de este pueblo es ver como varias pistas bajan hasta la misma ciudad. Y ahí donde acaban puedes volver a coger el remonte. Pero quizás lo que más me ha sorprendido son los trampolines de saltos. Aquí, es bastante frecuente ver en la televisión saltos de trampolín. Pero verlos en realidad impresiona. La verdad es que son enormes, y no me hago idea de como alguien puede deslizarse por semejante pendiente. El pueblo es bastante bonito ya que a la arquitectura típica de los pueblos de alta montaña se suma que muchas de las fachadas están decoradas con pinturas al fresco, que dan una atmósfera bastante especial.














Un saludo

martes, 3 de marzo de 2009

Westweg atravesando la Schwarzwald


El pasado domingo tuvimos la oportunidad de disfrutar del primer día auténticamente primaveral del año. Hacía sol y temperatura agradable, y eso por estos lares es mucho decir. Este tipo de días aun en el mes de Febrero son un auténtico acontecimiento. La gente sale como setas a la calle. Te los encuentras paseando por la ciudad o por los múltiples caminos y carriles bici adyacentes a ésta. El caso de los ciclistas también es de resaltar, pues la mayoría después de un invierno entero sin tocar la bici, se precipitan al trastero para poner a punto la maquina y ser uno de los muchos que el pasado domingo circulaban por carreteras, caminos y carriles bici recuperando sensaciones casi olvidadas.

En este ambiente tan "templado", él que ahora escribe también se contagia. Y comienza a pensar en primavera y en los meses proximos. Y como no, en las vacaciones de Semana Santa, o como dicen aquí; Ostern. Para esos días ya, mediado el mes de Abril, he retomado una vieja idea; realizar una ruta con bicicleta de montaña de varios días de duración. En un principio estaba fuertemente atraído por la idea de realizar algo en los Alpes. Después de informarme y leer sobre las múltiples posibilidades, tengo el proyecto de realizar la Transalp. Se trata de una ruta de alta montaña para mountainbike que atraviesa los Alpes desde Alemania (Obertsdorf) hasta el Lago di Como (Italia), pasando por Austria y Suiza. Se trata de una ruta de 276 km, con 9908 metros de desnivel. El punto más bajo se encuentra a 192 metros sobre el nivel del mar y el más alto a 2552 metros. Son seis días de travesía pedaleando 5 ó 6 horas. Se trata por tanto de un proyecto muy bonito, pero que requiere cierto tiempo de preparación y varios días para llevarlo a cabo. Y que obviamente, sólo se puede llevar a cabo en los meses veraniegos, si no quieres topar con caminos y pasos llenos de nieve.










Descartando la Transalp para otra ocasión, quizá este verano, para los días libres de Pascua hemos optado por otro proyecto muy bonito, pero más cercano y llevadero; Westweg (Camino del Oeste). Se trata de una travesía que cruza la Schwarzwald (Selva Negra) de Norte a Sur. Y que cuenta con las ventajas de la cercanía (el punto de salida está a una hora de tren), de la dificultad (no demasiada), del tiempo (se puede realizar en cuatro días, que es el tiempo disponible por nosotros) y de la belleza de los paisajes y el recorrido. El Westweg, inicia en Pforzheim y finaliza en Basel (Suiza). Son 280 km con un desnivel acumulado de entorno a 7.000 metros, y el punto más alto se situa en 1440 metros, mientras que el más bajo a poco más de 200 mts. Cuando tenga el recorrido totalmente planeado, con las etapas previstas y los pueblos y albergues donde dormiremos, os colgaré en el blog algunos mapas y más descripciones de la travesía.










Un saludo










miércoles, 4 de febrero de 2009

Esquí de fondo

Hace algunos días tuvimos la oportunidad de disfrutar de un día maravilloso de esquí de fondo. Nos desplazamos a la Selva Negra, y allí encontramos kilómetros y kilómetros de pistas acondicionadas para la práctica de este deporte. Algo que no es muy conocido en España, aquí causa verdadero furor. Tanto el esquí de fondo, como el biatlon (que es una versión de esquí de fondo, pero que añade el tiro de precisión), son frecuentes en la parrilla televisiva, y las noticias sobre este tipo de deportes u otros relacionados con la nieve compiten en los informativos con deportes tan socialmente relevantes como el fútbol.


Este día pudimos disfrutar no sólo de las pistas y el buen tiempo, sino que además tuvimos la suerte de tener ante nosotros un paisaje que merece la pena contemplar. Ahí, delante de nosotros teníamos a un lado la Selva Negra y su característica vegetación muy oscura, al otro lado los Alpes suizos y más al fondo se dibujaban los perfiles de las montañas de los Alpes austriacos. Os dejo algunas fotos de aquel día.







Un saludo

lunes, 26 de enero de 2009

Wellness

Es algo muy frecuente en la actualidad, que a elementos ya existentes se renueven dotandoles de otro nombre, normalmente un anglicismo, y dotandoles de unos valores y atributos que les hacen más exclusivos, más elitistas, y por ende, más apetecibles para el gran público. Algo así sucede con lo que hoy se viene a llamar Wellness. El término hace referencia al bienestar. Pero esto es mucho decir. Bienestar, en qué sentido. Porque puede haber múltiples facetas en las que alguien se puede encontrar bien.
En realidad, lo único que hay detrás del Wellness, es una sofisticación (y encarecimiento, por tanto) de aspectos ya existentes. Se trata de aspectos relacionados con el tratamiento del cuerpo, como; masaje, hidromasaje, sauna, SPA, etc., y otras cosas más que desconozco, pues no soy ningún experto del tema. Cuando escucho hablar de Wellness, no me queda más remedio que rememorar mi tierna infancia, cuando los ancianos de mi pueblo decían que se marchaban a la zona de Levante a pasar unas vacaciones en "los barros". Y qué es eso de los barros? Pues, por lo que los viejetes de pueblo decían, son baños de agua caliente más o menos densa. Es decir, los antecedentes del Wellness, eso si, mucho menos sofisticado. Y es que eso de sofisticar los productos, dotarlos de nombres atractivos (rimbombantes), y de atributos casi mágicos y necesarios para nuestra vida cotidina, el mercado capitalista actual sabe mucho.
Pero centrando la cuestión. La semana pasada tuve mi primer contacto con el Wellness, aquí en Alemanía. Estuve en unas instalaciones que además de una serie variada de piscinas, estaba dotada de cerca de una docena de saunas. Unas más calientes, otras menos, con mayor humedad, sauna de vapor, y un largo etc. Lo primero que me sorprendió al entrar en el recinto de las saunas es comprobar como todo el mundo caminaba desnudo por los pasillos, y claro está, en las saunas. Este dato no me habría causado la más mínima sensación si no fuera porque las instalaciones eran mixtas, compartidas por hombres y mujeres.
Entramos en una de las saunas (que marcaba 90°), en la que no había nadie. A continuación, fueron entrando personas, y yo sin entender muy bien porque ese aluvión de gente. Hasta que nos juntamos unas 25 personas y la sauna quedo totalmente llena. A continuación, vino la respuésta a semejante afluencia de gente. Llegó uno de los trabajadores del recinto con un cubo de madera y una cuchara enorme también de madera. A mi me venía a la mente, que ese tipo de cubo y cucharas es lo que debían utilizar los druidas para elaborar sus pociones mágicas. El maestro de ceremonias en un breve discurso explicó que vertería zumo de limón sobre las piedras, que había en medio, tres veces y que el proceso duraría unos 8 minutos. Cada vez que ponía el agua encima de las piedras, la temperatura subía hasta límites que yo antes no había experimentado. A esto se le añade que nuestro "druida" agitaba una toalla para que el aire caliente nos achicharrara más aun. Por los gemidos y las caras, pensé que alguno de mis compañeros de horno iba a sufrir un colapso. Finalmente, no fue así. Y una vez finalizado el ritual, salimos raudos a ducharnos con agua fría. Y luego a la calle, con la que cae en Alemania por las noches, o a la piscina al aire libre, os podéis imaginar lo rica que estaba el agua, semi congelada. Pero todo esto debe ser muy sano. Bueno, o eso dicen aquí.
Un saludo.

miércoles, 14 de enero de 2009

Ola de frío



Hace una semana volví de mis vacaciones navideñas en España. Ese día, el miercoles de la semana pasada, nos recibió una temperatura como creo que no había vivido. Desde ese miercoles de la semana pasada, creo que los termómetros no han logrado marcar una cifra positiva. Así, cuando me levanto por la mañana lo primero que hago es mirar el termómetro, para comprobar con asombro como algunos días la cifra oscilaba entre los -14°. Con este antecedente, la preparación para salir a la calle es todo un ritual, máxime si se trabaja en la calle como yo lo hago. Se ha de pensar en las diferentes capas de ropa a utilizar, y su orden, y no solo en la parte superior, sino de pies a cabeza.


Una vez en la calle, compruebas que todo sigue igual, que nada cambia. La gente sigue haciendo lo mismo que el resto de los días. Yo sigo repartiendo el correo, ojo, en bici. Desafíando al frío, la nieve y el hielo (que es abundante). Algo que para mi es todo una aventura. No debe ser para tanto, pues en mi trabajo nadie se queja, y toda la gente continua utilizando la bici para moverse por la ciudad como si tal cosa. En fin, será la falta de costumbre.

Semejantes condiciones, permiten estampas como ésta. Es el Río Neckar, a su paso por Tübingen, totalmente congelado. Que los lagos se congelaban era algo que sabía, pero no pensaba que vería el río congelado. Me equivoqué. Solo me queda esperar que esto remita pronto.



Un saludo.

viernes, 12 de diciembre de 2008

El invierno y la pre-navidad.


Finalmente, después de dos días y dos noches ininterrumpidos, ha dejado de nevar. Lo que ha quedado es un panorama totalmente blanco y mucho frío. Tanto frío que para el domingo la previsión es de -8° y una sensación térmica de -11°. Ahora, cuando miras por la ventana ya sabes lo que te vas a encontrar fuera. Sin embargo, la semana pasada que no nevó, mirabas por la ventana y lo que veías podría ser perfectamente un día de primavera u otoño y eso que los termómetros no subían por encima de cero grados. Esto es algo curioso. Me refiero al frío aquí. Yo procedo de una zona en la que las bajas temperaturas no nos son extrañas. Sin embargo, en Segovia, cuando hace frío miras por la ventana y puedes intuir lo que hay fuera, ya sea por el viento, la lluvia, etc. Siempre encuentras indicios de lo desapacible del tiempo. Aquí, a mi eso no me pasa. Como decía, la semana pasada mirabas fuera y podrías pensar que en la calle había una temperatura agradable, cuando nada más lejos de la realidad. Muchas veces pienso que el frío de esta zona es un frío silencioso, no hay viento, no hace aspamientos, es un frío tranquilo, yo siempre digo que es un frío callado.


El frío y la nieve que tantos inconvenientes plantean, al menos a mi, que trabajo en la calle y con la bici, tiene por otro lado sus aspectos positivos. Uno de ellos es los deportes de invierno. El año pasado me inicié en el esquí, y hace dos semanas ya pudimos iniciar la temporada de esquí, en Noviembre, que es algo casi inaudito. Un Domingo madrugamos y nos desplazamos hasta el Feldberg, en plena Schwarzwald (Selva Negra). La Selva Negra es una zona boscosa y montañosa situada en el Sur de Alemania que ocupa miles de kilometros cuadrados. Su característica más peculiar es la vegetación compuesta por variedades de arboles de un color muy oscuro. Allí pudimos disfrutar de una agradable jornada de esquí. Pero ya que las condiciones climáticas y culturales lo permiten, he podido probar otras actividades como el patinaje sobre hielo. No lo había hecho nunca, y el pasado domingo en Frankfurt pasamos la tarde patinando. Me dí la correspondiente culada, pero fue muy divertido. Y puestos a probar, este Domingo, si no sucede nada extraño, iremos con el equipo de triatlón a hacer esquí de fondo. Ellos lo practican habitualmente y en Alemania la afición a este deporte es grande. Por ejemplo, en la televisión se puede ver frecuentemente competiciones de biatlón (esquí de fondo y tiro, todo a la vez).


Con estas nevadas, la estampa actual es muy navideña. Y es que en realidad casi ha llegado la navidad. Podríamos decir que estamos en el periodo pre-navidad. Este periodo tiene sus propias costumbres y peculiaridades aquí. Tiene hasta un nombre: adviento. Los 24 días previos a la navidad es lo que aquí llaman Advent. El primer domingo del adviento se debe encender una vela, el segundo dos, hasta el cuarto que se encienden cuatro. Algo muy habitual en el adviento son los calendarios del adviento donde cada día se debe destapar un número y aparece una sorpresa. Los hay muy variados, de chocolate, de té, etc. Este año Anais hizo ella misma un calendario y me lo regaló, de manera, que ahora cada día abro un pequeño paquete y encuentro una sorpresa. Normalmente son dulces y chocolate.




















Y hablando de chocolate. El día 6 de diciembre es San Nicolas, y la tradición dice que ese día San Nicolas deja chocolate a aquellos que han sido buenos durante el año. Coincidiendo con San Nicolas, en Tübingen, mi ciudad, se celebra el festival del chocolate. Donde se puede probar chocolate de los más variados lugares del mundo. Una semana después, las casetas del festival del chocolate, dejan su lugar a las casetas del mercadillo de navidad. En él se pueden encontrar múltiples cosas, pero abundan las artesanías, y como no, comida y bebida. El menú principal se compone de salchichas y Glühwein (un vino caliente y especiado del que ya hablé en una anterior entrada).


La decoración navideña también tiene sus peculiaridades. Por ejemplo, no se abusa de las luces de colores. Se decora, pero mayoritariamente con luz blanca. Y abundan las coronas para puertas y centros de mesa navideños elaborados tomando como elementos clave aspectos vegetales. Estos me gustan especialmente. Me parecen de bastante buen gusto y no cantan tanto como el típico Santa Claus que trepa por una escalera. En ellos se combinan ramas de arboles, piñas, algunos frutos, etc. Y el resultado, desde mi punto de vista, es bastante satisfactorio.


Yo desde aquí, ya me anticipo y os deseo que lo paseis bien las proximas fiestas, y todo mis mejores deseos para el año que viene. Apropiandome de una frase de un popular periodista "que vuestra sonrisa os acompañe siempre".
Un fuerte abrazo.